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POSTURA AMPLIADA DE LA FEDERACIÓN DE PARTIDOS VERDES DE LAS AMÉRICAS SOBRE EL PROBLEMA DEL CAMBIO CLIMATICO EN EL PLANETA TIERRA

En el documento global verde sobre el cambio climático elaborado por los partidos verdes del mundo se integran demandas y propuestas para reducir las emisiones de gases de invernadero y para establecer políticas y prácticas ambientales que garanticen un desarrollo sostenido y la necesaria protección de la naturaleza y medio ambiente en todos los países, en especial los más contaminadores. Sin embargo, los verdes americanos hemos considerado conveniente ampliar nuestra postura para extender y enfatizar los trascendentales temas de la conservación de las selvas tropicales y de los océanos por ser esto de vital importancia para mantener el equilibrio climático y ecológico del planeta.

Está muy claro que en el mundo se siguen incrementando peligrosamente los índices de emisión de gases invernadero (CO2, NO2 y metano); que su presencia saturada en la atmósfera provoca un aumento muy grave de la temperatura global; y que por ello se deben reducir las emisiones de esa clase de contaminantes; sin embargo, nos preocupa que no se incluya prioritariamente en los temas de discusión sobre el cambio climático la terrible destrucción que sufren los dos grandes equilibradores naturales del ambiente: las selvas tropicales y el fitoplancton marino.

Es correcto que se insista, discuta y acuerde sobre la reducción de las emisiones de gases invernadero; pero igual, o mayor insistencia debe ponerse en la conservación de selvas y océanos; pues de otra manera, si continúa la destrucción de los principales bio-digestores de CO2 del planeta, cualquier esfuerzo resultará insuficiente e inútil para evitar el aumento de la temperatura global y sus desastrosas consecuencias a escala planetaria; que, como sabemos, ya se han mostrado con devastadores efectos para las especies vivas en todo el mundo.

La ignorancia, y voracidad humana, favorecidas por una falta de reglamentación internacional, han sido la causa de la destrucción de más de 1,500 millones de hectáreas de selva tropical en los continentes de Asia, Africa y América, lo que ha sido un golpe mortal para el equilibrio de la vida en la Tierra; y, lo peor de todo, es que la destrucción continúa de manera acelerada, como si se tuviera prisa por acabar con la escasa selva remanente, y con ella, con la esperanza de una buena calidad de vida en el planeta.

Hay una relación directa entre la destrucción de la selva y el aumento de la temperatura, ya que al mermarse la vegetación hay más presencia de CO2 en la atmósfera; sin embargo, esto no es lo único importante, perder la selva significa mucho más que sólo aumentar la temperatura, implica, además, perder el más grande tesoro de biodiversidad, y el corazón mismo de la vida en la tierra.

Sólo en el continente americano, durante este siglo, se han destruido 553 millones de has. de selva tropical (el 51 % de superficie original) y lo poco que queda, algo más de 500 millones de has., cuya mayor parte se ubica en la Amazonia, está siendo terriblemente talada y depredada por las compañías madereras, sobre todo asiáticas, que se han desplazado a América, después de haber destruido las selvas de Asia y África. Un claro ejemplo de esta terrible tala de los arboles de maderas preciosas, es la tremenda merma en la selva amazónica de la especie "mogno". Cada hectárea de selva consume más de 9 kg. de bióxido de carbono, es así que 1 500 millones de hectáreas están dejando de consumir 15 millones de toneladas diarias de bióxido de Carbono.

Las selvas tropicales son destruidas principalmente por las compañías madereras las cuales, al cortar los árboles de madera preciosas, han desquiciado todo el frágil ecosistema selvático; también son responsables de la destrucción, la industria petrolera, la minera y la ampliación de la supuesta frontera agrícola y ganadera; pero todo esto es producto de los intereses de los países económicamente poderosos, que alimentan su consumismo y superficialidad matando y consumiendo selva.

Otro gran equilibrador natural de la atmósfera: el fitoplancton marino; también está siendo destruido. Este importante elemento de los ecosistemas de la Tierra, además de ser dañado por el exceso de rayos ultravioleta que se filtran por los agujeros de la capa de ozono, provocados por los clorofluorocarbonos, también es afectado por la pesca industrial depredatoria y por la gran cantidad de desperdicios tóxicos que se descargan sin control a los mares de todo el planeta.

Aprovechándose de la escasa o nula reglamentación internacional, la industria pesquera utiliza métodos depredatorios como las redes de arrastre y explosivos, que matan indiscriminada y masivamente a los peces, y dañan el suelo marino; esto, aunado a que el mar ha sido, y sigue siendo utilizado como el resumidero de la basura mundial, ha dado por resultado el peligroso desquiciamiento de la flora y fauna marina que, a su vez, repercute en un notable aumento de la presencia del CO2 de la atmósfera.

Es tan intensa la destrucción de las selvas tropicales y los océanos del mundo que son temas que sin lugar a dudas deben ser integrados a la agenda ambiental global para reforzar la posibilidad de conservar y proteger a los dos grandes equilibradores naturales del CO2 en la atmósfera, ya que de otra manera resulta una utopía tratar de resolver el gran problema del cambio climático. Estamos convencidos de que, si no logramos detener la destrucción de selvas y mares, la temperatura seguirá aumentando, y muy pronto las consecuencias serán catastróficas e irreversibles.

Es necesario e indispensable que en la reunión de Buenos Aires sobre el cambio climático y en la agenda global de trabajo ambiental se incluyan los temas de la conservación de las selvas tropicales y la protección de los océanos, para que ahí se puedan lograr algunos compromisos internacionales que prohiban la utilización del mar como depósito de desechos, controlen la pesca industrial y limiten la extracción y comercialización de maderas preciosas selváticas, además de otras disposiciones que ayuden a cuidar nuestro planeta antes de que sea demasiado tarde.

Así como el control y reducción de las emisiones de gases invernadero, la conservación de selvas tropicales y de los océanos son problemas globales, que requieren soluciones globales; no es justo, que por torpes e ignorantes intereses superficiales, la ambición de unos cuantos gobiernos o sociedades consumistas acaben, en muy poco tiempo, con la maravillosa vida del planeta tierra que ha tardado 3 500 millones de años en formarse. Recordemos que la vida se originó, y se sustenta en el mar y en la selva, por lo que debemos proteger con esmerada dedicación a esos básicos ambientes naturales, si es que queremos conservar la salud y equilibrio de todo el planeta.

FEDERACION DE PARTIDOS VERDES DE LAS AMERICAS


 


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